martes, 20 de abril de 2010

Liderazgo con responsabilidad social

Por: Rodrigo Arce Rojas[1]

El liderazgo es una función social trascendental porque implica gestionar la energía cultural de un grupo a favor de la sustentabilidad y la equidad. Por eso podemos afirmar que un genuino liderazgo es aquel que se ejerce con responsabilidad social. Es por ello que queremos compartir algunas reflexiones sobre este tipo de liderazgo, de los otros tipos no voy a hablar.
El liderazgo con responsabilidad social es aquel que conjuga armoniosamente la visión del líder de un destino superior con la visión conjunta del grupo de objetivos superiores. Se podría decir entonces que el liderazgo con responsabilidad es aquel que parte de una visión compartida. En la construcción de esta visión el líder con responsabilidad social gestiona las ideas, los sentimientos, las emociones, el discurso y la palabra de manera equilibrada. El líder socialmente responsable es consciente que un enfoque fragmentario o un enfoque que apele a una sola o pocas dimensiones de la unidad biopsicosocial que es el ser humano podrían generar distorsiones en el camino.
El líder socialmente responsable conoce que la mente es muy compleja. Sabe que la mente exagera, distorsiona, descalifica todo aquello que no coincida con sus creencias y convicciones más profundas (disonancia cognitiva). Es consciente que la economía cognitiva o por ley del mínimo esfuerzo la mente tiene sesgos atencionales, de memoria y perceptivos. Sabe que las profecías autorrealizadas constituyen la mayor expresión del autoengaño y que existen estrategias evitativas y compensatorias de la mente para no tener que pasar el inconveniente de remover sus esquemas mentales preconcebidos (Riso, 2004). Es por eso que ejerce cotidianamente la búsqueda permanente de la ponderación y la objetividad.
El liderazgo socialmente responsable sabe que en los procesos existen funciones, roles, estructuras que debe reconocer apropiadamente. Es consciente además que en la dimensión humana se entremezclan posiciones (discursivas), intereses y necesidades. Sabe además que en un grupo humano existen percepciones, ideologías, símbolos, significados, sentidos, imaginarios, representaciones sociales, prejuicios e incluso barreras en la comunicación. Sabe que en un proceso social se mezclan intereses personales y sociales, proyecciones futuras, sentido de urgencia, historias y temperamentos. Consecuentemente no usa el discurso primero y superficial como fundamento de la participación. Diríase que el líder socialmente responsable busca en medio de este conjunto de factores la claridad necesaria para lograr la objetividad base para un legítimo sustento.
El liderazgo socialmente responsable se ubica en un marco de buen gobierno, la participación de todos los actores. Por lo tanto sus métodos no son los de la imposición, menos de la deslegitimación del otro. Reconoce que una de las cualidades más importantes de su ejercicio es la capacidad de escucha, el respeto, la tolerancia. Es consciente que la participación implica poner en juego los legítimos intereses de todos y cada uno de los actores y es capaz de salirse de su zona de comodidad para tratar de sentir y pensar como el otro. El líder socialmente tiene visión de país y de sostenibilidad y no busca únicamente lograr la satisfacción de sus intereses personales y de grupo si es que ello implica un costo de afectar al ambiente o a otras personas. En esencia, el líder socialmente responsable es profundamente democrático y en la genuina democracia todas las opiniones merecen ser escuchas aunque no coincidan con las mías.
El líder socialmente responsable sabe que todo proceso humano está sujeto a las imperfecciones, vacíos, omisiones e intereses. No reduce por tanto su accionar al inventario de errores o imperfecciones. Está muy claro sobre la visión compartida y los objetivos del proceso social y por tanto sabe hacer un apropiado balance de los aciertos y desaciertos. No se queda en la situación de lamentación, menos hace el papel de víctima. Un liderazgo socialmente responsable es altamente constructivo y propositivo. Pone en evidencia los errores para construir no para destruir.
Fundamentalmente, un liderazgo socialmente responsable es pedagógico y profundamente ético. Ahí donde cree que encuentra errores ilustra, aclara, ejemplifica, propone escenarios y cursos de acción. Su función es la de persuadir para que se tome conciencia de los impactos de tal o cual decisión. Pero también es humilde en aceptar que no necesariamente la razón está de un solo lado. Sabe que adoptar una posición de ese tipo es descalificar a los otros. Esa es una presunción que no le está permitida porque sabe que la verdad es un producto socialmente construido.
Nuestra democracia necesita fortalecerse con líderes socialmente responsables. Es la apuesta para contribuir a la sostenibilidad planetaria y por lo tanto es profundamente ecológica como espiritual.
Literatura citada:
Riso, Walter. 2004. Pensar bien, sentirse bien. Grupo Editorial Norma. Biblioteca Walter Riso. Bogotá, 202 p.
[1] Ingeniero Forestal. rarcerojas@yahoo.es

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