Desde los años ochenta, en
que la Antropología Forense inicia su andadura en España como disciplina
incardinada en las Ciencias Forenses se van perfilando entre los profesionales
que nos dedicamos a ella una serie de inquietudes que se tratan de resolver, en
un principio de forma personalizada y posteriormente de manera colectiva. Esto
hace que nos planteemos, por un lado la necesidad de organizarnos y tener una
serie de actividades y herramientas que nos permita conocernos y conocer los
trabajos y actividades que desarrollamos en nuestros respectivos centros, por
otro el deseo de ir superando esta primera etapa mediante acuerdos que nos
posibiliten a todos de disponer y en su caso usar, unos protocolos que sirvan
de base a los informes que se realizan en cada uno de los laboratorios.
(...)
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